Ars Occulta

Ars Occulta / Ars Goetia / Astaroth

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Astaroth

—

Rango
Duque
Planeta
♀Venus
Legiones
40
Sigilo de Astaroth, duque de la Ars Goetia
Sello según el Lemegeton

Detrás de Astaroth está Astarté, la Ashtoreth de los textos bíblicos, diosa cananea y fenicia; la demonología cristiana masculinizó el plural hebreo hasta convertirlo en un duque. Con cuarenta legiones y grado de Venus, es de los espíritus mejor situados del tramo. Se le consultaba por respuestas veraces sobre pasado, presente y futuro, por secretos y por las ciencias liberales, pero sobre todo por una pregunta doctrinal: explicar cómo y por qué cayeron los ángeles. El texto incluye una advertencia operativa explícita: su aliento es pestilente y hay que sostener el anillo mágico delante del rostro.

Forma según el manuscritoÁngel dañino montado sobre una bestia dragontina, con una víbora en la mano derecha. Su aliento es pestilente: hay que sostener el anillo mágico ante el rostro.
Se le atribuíaResponde con verdad sobre pasado, presente y futuro, descubre secretos, enseña las ciencias liberales y explica por qué cayeron los ángeles.

El nombre es una diosa con las vocales cambiadas

Astarté fue una de las grandes divinidades del Mediterráneo semítico, la misma que en Mesopotamia se llamó Ishtar y que en Chipre acabó fundida con Afrodita. En la Biblia hebrea aparece como Ashtoreth, «la abominación de los sidonios».

Y ahí está el detalle. La opinión mayoritaria entre los estudiosos es que esa vocalización no es la original: a las consonantes del nombre se les superpusieron artificialmente las vocales de boshet, que en hebreo significa «vergüenza». El nombre de la diosa quedó escrito de manera que sonara a insulto.

El segundo paso lo dieron las traducciones. Las biblias griega y latina transcribieron la forma plural, Ashtaroth, y fue ese plural el que quedó fijado. Por eso el demonio del grimorio se llama Astaroth y no Astarté: es el plural de una diosa, convertido en el nombre propio de un duque.

El anillo, el aliento y la víbora

El texto trae un protocolo muy físico: el operador debe sostener el anillo mágico cerca de su cara y no dejar que el espíritu se acerque demasiado, por un hedor insoportable. Weyer precisa que el anillo es de plata.

Ese trío —anillo, olor y Salomón— tiene un antecedente antiguo. Flavio Josefo, en el siglo I, cuenta que un tal Eleazar expulsaba demonios poniendo bajo la nariz del poseso un anillo que llevaba una raíz de las que Salomón había indicado. Mil quinientos años después, el anillo sigue en la mano y el olor sigue siendo el problema.

La víbora que lleva en la derecha no representa el veneno. En Isidoro y en la historia natural de Topsell de 1608, la víbora es el animal cuyas crías nacen royendo los costados de la madre y matándola. Es el emblema del parricidio: la cría que destruye a quien la engendró, en la mano de un ángel que cayó.

Dónde no coinciden las fuentes

Las cuarenta legiones coinciden en Weyer y en el Lemegeton, cosa rara. Lo que cambia es el adjetivo. Weyer escribe angelica specie turpissima, un ángel de aspecto repugnante; el manuscrito Sloane dice «no hermoso»; y Mathers, en 1904, traduce «dañino». De feo a malo hay un salto que no está en el original.

Antes del grimorio también se lo pintaba distinto. Ælfric de Eynsham, hacia el año 1000, lo describe como un etíope inmenso de rostro afilado y barba amplia. Ni dragón, ni víbora, ni ángel.

No aparece en el Livre des Esperitz. Y los cargos grandilocuentes que se le atribuyen hoy —príncipe del infierno, gran duque de los acusadores, gobernador de América— son de Francis Barrett en 1801 y de autores posteriores, no del manuscrito.

Fuentes

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Otros duques de la Goetia

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El archivo visual

La reconstrucción hiperrealista de Astaroth y la de las otras 143 entidades se publican en Instagram conforme se completan. Ver a Astaroth en Instagram →

AdvertenciaContenido histórico y artístico. No recomendamos realizar ningún tipo de ritual, invocación ni práctica con estas entidades. Este material es divulgación sobre textos de los siglos XV al XX, no una guía operativa.