Ars Occulta / Ars Goetia / Sallos
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Sallos
Saleos, Zaleos
- Rango
- Duque
- Planeta
- ♀Venus
- Legiones
- 30

Sallos, también Saleos o Zaleos, no arrastra ningún antecedente histórico identificable: el nombre circula en las listas demonológicas del Renacimiento sin genealogía clara, y el texto no se la inventa. El manuscrito lo sitúa como gran duque, grado asociado a Venus, con treinta legiones bajo su mando, cifra media dentro del catálogo. Su función es única y estrecha: procurar amor entre hombres y mujeres. El operador no le pedía tesoros ni ciencias, sino uniones concretas, y por eso su ficha es de las más breves del libro. El texto insiste en su carácter pacífico, rareza donde casi todos exigen coacción.
Por qué se le buscaba
Tiene un solo oficio, procurar amor entre hombres y mujeres, y era una petición perseguida por la ley. La ley inglesa de brujería de 1542 prohíbe expresamente usar invocaciones o conjuros de espíritus para «provocar a alguien a un amor ilícito». No es una frase decorativa: alguien redactó ese delito porque el encargo existía.
Y existía a escala. En los archivos de la Inquisición veneciana entre 1550 y 1650, la magia amorosa es la acusación más frecuente de todas, y la clientela es mayoritariamente femenina. Detrás está lo que había detrás: matrimonios arreglados, dotes, miedo al abandono, y una impotencia que se creía causada por hechizo.
El demonio del amor va montado en el engaño
Llega como un soldado gallardo con corona de duque, y el manuscrito insiste en que viene en paz. Pero viene montado en un cocodrilo, y el cocodrilo en 1600 tenía un significado fijo: era el animal del llanto falso. Los bestiarios contaban que lloraba mientras devoraba a su presa —de ahí «lágrimas de cocodrilo»— y la historia natural de Edward Topsell, de 1608, le da dos lecturas, ambas malas: llora para atraer al hombre al alcance de sus fauces, o llora un arrepentimiento que no siente.
Nadie en el texto comenta la ironía, pero ahí está: el espíritu que se pide para enamorar a alguien se presenta pacíficamente, a lomos de la bestia que finge.
Dónde no coinciden las fuentes
El rango baja un escalón según la fuente: Weyer, en 1577, lo hace conde, y el Lemegeton, duque. Lo curioso es que Weyer se contradice solo, porque su conde lleva puesta una corona de duque.
Más fuerte todavía: en Weyer y en su traducción inglesa de 1584, la entrada no menciona el amor. Termina en «pacífico, etcétera», y ahí se acaba. Todo el papel de demonio del amor —el único que tiene hoy— lo añade el Lemegeton. Tampoco da cifra de legiones; las treinta aparecen después.
Y cambia de sitio: es el sexagésimo cuarto en la lista de Weyer y el decimonoveno en el Lemegeton.
Fuentes
- Lemegeton Clavicula Salomonis · Ars Goetia — ms. Sloane 2731 y edición Mathers, 1904
- Johann Weyer, Pseudomonarchia Daemonum, 1577 — «Saleos is a great earle»
- Reginald Scot, The Discoverie of Witchcraft, 1584
- Witchcraft Act, 1542 (33 Hen. VIII c. 8)
- Edward Topsell, The Historie of Serpents, 1608 — las lágrimas del cocodrilo
- Ruth Martin, Witchcraft and the Inquisition in Venice 1550-1650, 1989
- Guido Ruggiero, Binding Passions, 1993
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La reconstrucción hiperrealista de Sallos y la de las otras 143 entidades se publican en Instagram conforme se completan. Ver a Sallos en Instagram →
AdvertenciaContenido histórico y artístico. No recomendamos realizar ningún tipo de ritual, invocación ni práctica con estas entidades. Este material es divulgación sobre textos de los siglos XV al XX, no una guía operativa.
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