Ars Occulta

Ars Occulta / Ars Goetia / Andromalius

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Andromalius

Andromalious

Rango
Conde
Planeta
♂Marte
Legiones
36
Sigilo de Andromalius, conde de la Ars Goetia
Sello según el Lemegeton

Cierra el catálogo Andromalius, un hombre que sostiene una gran serpiente en la mano. La forma Andromalious consta en las copias; el nombre tiene resonancia griega, pero no hay antecedente que pueda afirmarse. Es conde, grado que el esquema planetario del texto vincula a Marte, y manda treinta y seis legiones. Su función es más judicial que mágica: devuelve al ladrón y lo robado, descubre la maldad y los tratos ocultos, castiga a los ladrones y revela tesoros escondidos. Que el listado termine con un espíritu dedicado a reponer lo sustraído da al conjunto un cierre de restitución.

Forma según el manuscritoHombre sosteniendo una gran serpiente en la mano.
Se le atribuíaDevuelve al ladrón y lo robado, descubre la maldad y los tratos ocultos, castiga a los ladrones y revela tesoros escondidos.

Un espíritu que se usaba de verdad

Andromalius cierra el catálogo, y es de los pocos del que se sabe que se usaba fuera de él. El editor moderno de la Goetia lo anota: aparece con frecuencia en conjuros sueltos dentro de manuscritos de magia, empleado para detectar a un ladrón o para encontrar un tesoro.

Eso lo distingue del resto. La mayoría de los setenta y dos solo existen como entradas de una lista. Andromalius existía como herramienta: alguien lo escribía en una hoja aparte porque se le había perdido algo.

Su oficio es exactamente eso: traer de vuelta al ladrón y los bienes robados, descubrir todo trato sucio, descubrir los tesoros escondidos. Y algo más, que casi nunca se menciona: castigar a los ladrones y a los malvados. No solo recupera; también cobra.

Por qué eso era un delito

Recuperar lo robado era el encargo más común de la magia práctica, y por eso el Parlamento lo nombró. La ley inglesa de 1542 castiga conjurar espíritus para «decir o declarar dónde han ido a parar los bienes robados o perdidos».

En una sociedad sin policía, sin seguros y sin registro de propiedad, el robo era la emergencia cotidiana y no había a quién acudir. Pedirle a Andromalius quién te robó era, literalmente, el delito que describe el estatuto.

Lleva una serpiente en la mano, y aquí conviene ser honesto: ninguna fuente de la época explica ese atributo. Las lecturas que circulan —la prudencia de la serpiente, Esculapio, la vara de Moisés— son lugares comunes reales del periodo, pero nadie los conectó nunca con este espíritu.

Ni siquiera se llama así

El nombre habitual en los manuscritos no es Andromalius, es Andromalcus, con muchas variantes: Andromalce, Andromalcum, Andrewemalcus, Andrea Malchus. La Goetia fijó una forma minoritaria, y esa es la que quedó.

Tampoco está en Weyer ni en Scot. Es uno de los cuatro que el Lemegeton añadió a los sesenta y nueve de Weyer, junto con Vassago, Seere y Dantalion; el mismo texto quitó a Pruflas, y así se llegó a los setenta y dos del título.

Consecuencia: como no existe versión anterior, no hay nada que contradecir. Treinta y seis legiones y rango de conde, y punto. La única diferencia entre copias es de tamaño: los manuscritos dicen «una serpiente», y Mathers, en 1904, la agranda a «una gran serpiente».

Fuentes

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Otros condes de la Goetia

21Marax30 legiones22Ipos36 legiones34Furfur26 legiones38Halphas26 legiones40Raum30 legiones46Bifrons6 legiones
El archivo visual

La reconstrucción hiperrealista de Andromalius y la de las otras 143 entidades se publican en Instagram conforme se completan. Ver a Andromalius en Instagram →

AdvertenciaContenido histórico y artístico. No recomendamos realizar ningún tipo de ritual, invocación ni práctica con estas entidades. Este material es divulgación sobre textos de los siglos XV al XX, no una guía operativa.